Joaquim Nadal i Farreras

COSTA BRAVA

El País

No hace mucho he podido disponer de unas hora de fin de semana para pasear. Un ejercicio sano y saludable que cuando es poco frecuente, excepcional, adquiere una fuerza insólita. La abstinencia de la simple contemplación del paisaje convierte la oportunidad en un placer especial, para exagerar, cerca del éxtasis.

Me he acercado a la Costa Brava, en el Bajo Ampurdán, en el momento más exquisito del año. Un paisaje que en los albores de la primavera, en los últimos compases del invierno, es cuando más se parece a la pureza de Menorca, cuando todo el Ampurdán se tiñe de verde. Unos amigos norteamericanos me comentan esta circunstancia; el paisaje de nuestras comarcas es más verde en invierno que en verano. Es la gran diferencia con determinados paisajes de Estados Unidos donde la preponderancia del bosque de hoja caduca amontona grises opacos durante la mayoría de los meses invernales. En el Ampurdán nuestro bosque mediterráneo mantiene el tono de la hoja perenne. Cuando además los campos de trigo, de cereales de todo tipo, de ray-grass, de forrajes, tapizan los terrenos de cultivo y no han empezado todavía a adquirir el tono amarillento de la maduración, nuestra costa sigue siendo un descanso, un bálsamo acompañado de silencios. He podido pasear casi sin gente, sin coches, sin motos, sin ruidos urbanos.

Mi reflexión se orientó pronto hacia las condiciones ambientales de nuestro paisaje. El paisaje doméstico, inmediato, lejos de preocupaciones cósmicas sobre el destino del planeta. Es cierto que este ha sido un paisaje maltrecho, destruído en parte, del que se ha abusado con especulaciones frecuentes, históricas. Pero, aun así, quedan retazos de una belleza excepcional. Rincones donde la fuerza de la naturaleza sobrevive con energía regeneradora. La potencia de la naturaleza sigue siendo enorme y en algunos puntos no es enfermiza. El agua del mar a primeros de abril conserva una fuerza intensísima, deslumbrante, a una distancia abismal de los caldos insoportables de agosto. Los caminos rurales, los campos de cultivo, las playas, los pinares conservan con frecuencia su internidad, tan solo mancillada por suciedad epidérmica, superficial. Lo he visto directamente. Habría podido recoger espárragos. Me dediqué a inventariar objetos: colchones, tazas de retrete, latas de bebidas, cochecitos abandonados, carros de supermercado, desperdicios de jardinería. Caminos maltrechos, pavimentos impracticables, carteles clavados en los bosques sin el menor cuidado. Ante un paisaje excepcional, un abandono insólito.

A estas alturas del año, la responsabilidad del paisaje que nos queda, degradado, no es todavía de la capacidad destructiva de los colectivos humanos. En los albores de la primavera tanta dejadez es un homenaje a la omisión institucional. Algunos desperdicios cumplirán pronto un año. Un cartel de “vertedero suprimido” rodeado de basuras y neveras desvencijadas y ante una trinchera enorme abierta en el paisaje es una muda ironía. Señala con dedo acusador todas las omisiones, todas las negligencias, todas las inercias de aquellos que siguen pensando que el turismo se regenera espontáneamente como la naturaleza. Hoy por hoy en nuestra oferta turística, especialmente en los paisajes menos urbanos sigue faltando una delicada sensibilidad que cuide en extremo, en lo cotidiano, el entorno.

El fatalismo de las destrucciones consumadas no justifica la inhibición ante al abandono sistemático del paisaje.

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23 Abril 1993 Posted by | ARTICLES D'OPINIÓ, El País | , , | Comentaris tancats a COSTA BRAVA

NADAL CONTRA NADAL SOBRE COMAS

La Vanguardia

PUBLICAT A: http://hemeroteca.lavanguardia.es/preview/1993/04/14/pagina-20/34719804/pdf.html

14 Abril 1993 Posted by | ARTICLES D'OPINIÓ, La Vanguardia | , , | Comentaris tancats a NADAL CONTRA NADAL SOBRE COMAS

EL ESTADO DE LA CORRUPCIÓN

El País 

Últimamente España anda algo revuelta. Parece como si alguien hubiese decidido pasar el país y sus ciudadanos por el túrmix, o que alguien se haya planteado en serio aplicarnos la consigna de “agítese antes de usarlo”.

Lo cierto es que en lugar de avanzar por la senda constructiva y eficaz de la ponderación, los argumentos, la racionalidad, el consenso, la creatividad, nos deslizamos por la pendiente de la confusión. La euforia sin límites de los Juegos Olímpicos y los demás eventos del 92 dejó paso sin solución de continuidad, bruscamente, al pesimismo cósmico y la conciencia de crisis. Tan brusco fue el cambio que he llegado incluso a pensar que obedecía a un calendario calculado y premeditado.

Entre las muchas causas del desengaño de la opinión pública habría que situar el tema de la corrupción. En esta pendiente posterior a las largas vacaciones del 92 hemos aparcado entre todos el principio de la presunción de inocencia y nos hemos instalado cómodamente en la presunción de corrupción. Instalados en esta presunción el efecto bola de nieve era inevitable. Olemos corrupción a cada esquina y nos ensañamos unos contra otros en un nuevo y alucinante deporte nacional.

Nos conviene con urgencia, ante este estado de cosas, poner las cosas en su sitio. Aclarar los temas planteados, resolver las casos en manos de la administración de justicia, aislar el fenómeno y recuperar entre todos la confianza en un proyecto de futuro.

Para ello deberíamos abordar con valentía y claridad un balance sobre el estado de la corrupción.

1. La corrupción civil. Plantear abiertamente los casos que se producen en nuestra sociedad civil. Las estafas, las especulaciones, las especulaciones financieras, las evasiones fiscales, el dinero negro, la ocultación de beneficios, la evasión de plus-valías, los cheques sin fondos, las suspensiones de pagos injustificadas, las regulaciones de empleo por mala gestión.

2.  La corrupción política. Los casos de políticos que se han beneficiado personalmente con la utilización de su cargo. Utilización de información privilegiada, cobro de comisiones, participación en negocios privados, tráfico de influencias. Casos en que el beneficiario directo haya sido el bolsillo personal del político en cuestión.

3.  La corrupción de los partidos políticos. Casos en que el tráfico de influencias, el cobro de comisiones, la evasión de Hacienda, y los beneficios obtenidos se han canalizado a cubrir la deficiente financiación de los partidos. Cuantos partidos, qué cantidades, por qué medios?

 Un amplio abanico que habla poco a favor de la calidad moral de una sociedad que en su conjunto necesita digerir el rápido proceso de modernización y recuperar valores que como el ahorro o la inversión hemos dejado por el camino del crecimiento.

No pretendo minimizar ninguno de los tres epígrafes, ni entra en mi ánimo justificar alguno de los tres. Estamos ante conductas punibles y condenables, y ante prácticas que han redundado en el desprestigio de los núcleos dirigentes y la desmoralización general del país.

Pero creo que de esta tipificación, forzosamente sintética, se desprende una mayor complejidad del tema de la corrupción que la que habitualmente consideramos de una forma lineal y primaria. Esta complejidad exige de inmediato un ejercicio de disciplina social en todos los ámbitos incluído el de los creadores de opinión para aislar el fenómeno de la corrupción. Confesarlo, explicarlo, denunciarlo y aislarlo. Aislar los casos y medirlos. Sacar la parte del todo. Sospesar el impacto real y devolver la confianza que ahora no tenemos.

Este es un trabajo urgente. A mediados de abril se producirá un debate crucial para el futuro de España. El debate sobre el estado de la nación. Si previamente no se ha clarificado el horizonte de la corrupción, este debate será un debate frustrado. Será un debate sobre el estado de la corrupción y nos escamotearán el debate real. El del paro, la crisis económica, el crecimiento, las prestaciones sociales, la integración a Europa, el del modelo político, del futuro autonómico, del poder local, de los ciudadanos, su vida y sus problemas. El debate de la vida cotidiana y la realidad palpable.

Nos hace falta este debate. Nos hace falta esperanza en un horizonte sin buitres. A estas alturas todo lo demás ya nos aburre soberanamente.

10 Abril 1993 Posted by | ARTICLES D'OPINIÓ, El País | , , | Comentaris tancats a EL ESTADO DE LA CORRUPCIÓN